La cuota alimentaria garantiza que los hijos mantengan su nivel de vida tras una separación o divorcio. Incluye gastos de vivienda, educación, vestimenta, salud y recreación.
Cuando uno de los progenitores no cumple voluntariamente con el pago, el otro puede iniciar un juicio por alimentos para que el juez fije la obligación y los montos correspondientes.
El proceso comienza con una demanda judicial acompañada de pruebas de ingresos y gastos del menor. El juez puede dictar medidas cautelares, como el embargo de sueldos o cuentas, para asegurar el cumplimiento.
Es importante actuar rápido: un abogado de familia puede ayudarte a presentar la demanda, negociar acuerdos y hacer cumplir las resoluciones judiciales.
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